En un solo verano, los Philadelphia 76ers pasaron de ser un equipo del montón – con talento, y quizás en ascenso a futuro – en el Este, a el candidato natural a llevarse la conferencia y competir por unos NBA Finals. Las llegadas de Jaylen Brown de Boston Celtics y LeBron James de Los Angeles Lakers pone a Philadelphia en contención inmediata luego de una temporada en la que fueron eliminados en la segunda ronda de los playoffs.
Pareciera que el primer campeonato en 53 años de sus rivales históricos, los New York Knicks, fue el despertador necesario para que los 76ers buscaran resurgir de sus propias cenizas y buscar acabar con una racha que hoy se convirtió en una de las más largas de la NBA sin sumar un campeonato. Desde 1983, Philadelphia no es campeón de liga, pero sus adquisiciones lo ponen como el equipo a vencer en la NBA. ¿Verdad?







