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Caso 8: El ataque contra Salvador Cabañas

A principios de 2010, Salvador Cabañas era considerado uno de los mejores delanteros del continente. El atacante paraguayo vivía el mejor momento de su carrera con el Club América, era figura de la Selección de Paraguay y estaba en la mira de equipos europeos como el Manchester United. Su participación en el Mundial de Sudáfrica 2010 parecía asegurada.

Sin embargo, la madrugada del 25 de enero de 2010, todo cambió.

Un disparo en la cabeza dentro del Bar Bar, un exclusivo centro nocturno ubicado al sur de la Ciudad de México, terminó abruptamente con una carrera que parecía destinada a alcanzar la élite del futbol mundial.

La madrugada del ataque

Después de una reunión con amigos, Salvador Cabañas acudió al Bar Bar, un establecimiento frecuentado por futbolistas, empresarios y celebridades.

De acuerdo con las investigaciones de la entonces Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, el incidente ocurrió dentro del baño del establecimiento, donde Cabañas sostuvo una discusión con José Jorge Balderas Garza, conocido como “El JJ”, un empresario identificado posteriormente por las autoridades como presunto integrante del entorno del Cártel de los Beltrán Leyva.

La discusión escaló en cuestión de segundos.

Según las declaraciones ministeriales y los testimonios recabados, “El JJ” sacó un arma de fuego y disparó a quemarropa contra la cabeza del futbolista.

Una bala que nunca fue extraída

El proyectil ingresó por el lado izquierdo del cráneo y quedó alojado en la cabeza de Cabañas.

Los médicos decidieron no retirarlo debido al alto riesgo que implicaba la intervención quirúrgica.

Contra todos los pronósticos, el delantero sobrevivió.

Permaneció varias semanas hospitalizado y posteriormente inició un largo proceso de rehabilitación para recuperar funciones básicas como hablar, caminar y coordinar movimientos.

Hasta la fecha, la bala continúa alojada en su cabeza.

El Mundial que nunca llegó

Antes del atentado, Salvador Cabañas atravesaba probablemente el mejor momento de su carrera.

Era el goleador del Club América, había sido figura de la Copa Libertadores y era considerado uno de los jugadores más importantes de Paraguay.

Diversos medios internacionales señalaron que clubes europeos seguían de cerca su desempeño y existía interés por ficharlo.

El ataque terminó con cualquier posibilidad de disputar el Mundial de Sudáfrica 2010 y prácticamente puso fin a su carrera en la élite.

Aunque años después intentó volver al futbol profesional en ligas de menor nivel, nunca recuperó el rendimiento que lo convirtió en una de las figuras del continente.

La investigación

Las autoridades identificaron rápidamente a José Jorge Balderas como el principal responsable.

Después de permanecer prófugo durante más de un año, fue detenido en enero de 2011 por fuerzas federales.

Durante el proceso judicial negó haber intentado asesinar al futbolista, aunque finalmente fue sentenciado por diversos delitos relacionados con el ataque y con delincuencia organizada.

Otro de los involucrados fue Francisco José “El Contador”, quien acompañaba a “El JJ” aquella noche y también enfrentó procesos penales.

El Bar Bar: una escena congelada en el tiempo

Tras el atentado, el Bar Bar fue clausurado por las autoridades.

El establecimiento jamás volvió a operar con normalidad.

Durante años permaneció abandonado y diversos intentos por reabrirlo fueron impedidos por las autoridades.

Hoy el inmueble continúa siendo uno de los escenarios más recordados en la historia reciente del deporte mexicano.

Una segunda oportunidad

Lejos del futbol profesional, Salvador Cabañas reconstruyó su vida.

Regresó a México para colaborar con proyectos deportivos, abrir escuelas de futbol y participar en partidos de exhibición.

En diversas entrevistas ha asegurado que nunca perdió el cariño por México y que no guarda rencor por lo ocurrido aquella madrugada.

Un caso que sigue siendo recordado

Más de una década después, el ataque contra Salvador Cabañas continúa siendo uno de los episodios más impactantes en la historia del deporte latinoamericano.

No solo cambió el destino de uno de los mejores futbolistas del continente, también exhibió la cercanía que existía entre figuras del deporte y centros nocturnos frecuentados por personajes relacionados con el crimen organizado.

El disparo recibido aquella madrugada no solo terminó con una carrera que apuntaba al futbol europeo; también dejó una de las historias más trágicas y simbólicas del deporte mexicano, recordando cómo, en apenas unos segundos, un atleta en la cima puede perderlo todo.

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